En torno al uso de las redes sociales cada vez más se escuchan diversas opiniones: algunos las ven como un terrible cáncer, y otros como magníficos instrumentos. No cabe duda que el nacimiento de las nuevas tecnologías ha reducido los límites de tiempo y espacio. La influencia de Internet y, en éste, el poder de las redes sociales, han logrado que nuestro mundo aparezca casi sin límites.
En muchos lugares del mundo, padres de familia han prohibido a sus hijos el ingreso a algunas redes. Temen que sus hijos entren en contacto con personas desconocidas o tengan acceso a materiales inconvenientes. Son motivos bastante razonables. Por otra parte, se acusa a ciertas redes de no respetar la intimidad de la persona, prestando la información personal de sus usuarios a terceros. Pero aun sabiéndose esto, los divulgadores siguen teniendo bastante popularidad entre la gente.
También existe el riesgo de que las redes se conviertan en una máscara que puede ocultar la propia personalidad, mostrando una cara nueva que nos haga parecer más interesantes, o aquel otro peligro de que los usuarios utilicen este medio como objeto de “bullying”, agraviando con sus comentarios a personas e instituciones.
Frente a este panorama, ¿las redes sociales son algo nocivo o, por el contrario, un valioso instrumento puesto al servicio de la humanidad?
La responsabilidad de los usuarios El problema no radica en las redes, sino en los navegantes del ciberespacio. Todo depende de la forma en que se utilicen. “Este invento puede realizar un gran bien o un gran mal” comentó Albert Einstein cuando estaba realizando la fórmula que daría origen al proyecto de la bomba atómica: Las mismas palabras pueden aplicarse a la
|